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Un abanico de posibilidades para tí…

Cuando una persona es diagnosticada de cáncer, tanto el paciente como cada uno de los miembros de la familia pueden reaccionar de forma diferente. Aparecen emociones como la tristeza, el miedo, la rabia, la frustración,… Sentir todo esto son respuestas normales al diagnóstico del cáncer. Todo influye en nuestro comportamiento, lloramos con más frecuencia, estamos más irritables, tenemos dificultades para dormir, nos aislamos,…

La enfermedad también conlleva un importante deterioro en la imagen corporal; los tratamientos oncológicos pueden afectar a la piel, al pelo y al aspecto físico general; estos no son síntomas clínicamente importantes pero sí lo son para el bienestar del enfermo. Y más aún, todos estos cambios físicos, afectan al estado de ánimo y a la autoestima.

Cuando se lleva a cabo un riguroso tratamiento para superar el cáncer, se puede pensar que lo menos importante es la belleza; sin embargo está demostrado que las personas que se cuidan y que se preocupan por su aspecto físico mientras reciben tratamiento médico así como durante su recuperación, mejoran su estado de ánimo y se curan mejor.

Y este es elobjetivo principal de Talía: queremos que sea un centro que cubra una serie de necesidades que demandan los pacientes oncológicos, sobre todo, las mujeres. Pretendemos que sea un CENTRO INTEGRAL en el que la mujer encuentre los servicios y productos necesarios para sobrellevar bien la enfermedad, para estar GUAPA, para sentirse mejor consigo misma, tanto por dentro como por fuera.

TALÍA nace como signo de confianza, de seguridad, de creencia, de ilusión, de optimismo, de esperanza; Talía  proviene del griego, del verbo tàllo, florecer, es una de las tres musas de la comedia griega, es "la floreciente·", "la vigorosa"; también la joven y bella… y esto es precisamente lo que queremos hacer sentir a nuestros clientes.

Y nuestro símbolo, el almendro en flor, signo del renacimiento de la naturaleza.  Es el árbol que vela, el árbol que sabe escuchar. Florece en invierno cuando todo a su alrededor parece no tener vida: árboles negros, sin hojas, cielos encapotados sin sol, viento y lluvia. Pero el almendro sabe que vendrá la primavera y su floración nos recuerda también que empieza una nueva vida llena de promesas que se cumplirán en su debido tiempo.

Trabajar desde el sector de la belleza por un fin social que aporta bienestar a las personas afectadas supone un nuevo y satisfactorio reto para nuestra carrera profesional.

 

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