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Le brotaron flores del pecho y por fin pudo volver a mirarse al espejo

La historia de una mujer, una mastectomía y un hermoso jardín tatuado. El día en el que los médicos pronunciaron por primera vez las palabras "cáncer de mama" coincidió, curiosamente, con el día en el que desapareció la regadera que guardaba en la terraza de su casa. Así, sin más, se esfumó. Sin dejar rastro. Ella, que siempre había cuidado con ternura de las plantas que tenía en las ventanas, ni siquiera se dio cuenta de tan extraña pérdida. Aquellos días solo podía pensar en la semilla maligna que había germinado en su pecho.

"Cuando el cáncer apareció en su vida, la regadera y las plantas desaparecieron misteriosamente."

El día en que los médicos sacaron brillo a su bisturí y se la extirparon, también coincidió, curiosamente, con la desaparición repentina de todas las plantas que, casi muertas de sed, resistían en los alféizares. Tampoco se dio cuenta. Otra desaparición la tenía absorta: la de su pecho izquierdo, un bulto suave y cálido del que se había despedido para siempre en la mesa del quirófano. Conoció a un jardinero. En lugar de tierra y agua, empleaba tinta y una aguja En su lugar, quedaron un hueco incomprensible y una abrupta cicatriz y, desde ese momento, no se volvió a mirar en un espejo. Así que se quedó sin plantas y sin espejos. Con una cicatriz y una extraña sensación de vacío.

"Un tiempo después, conoció a un jardinero. En lugar de tierra y agua, empleaba tinta y una aguja".

En lugar de plantas, regaba mujeres cercenadas como ella: “Ven, puedo ayudarte. Brotarán flores de tu pecho y nunca más querrás huir de tu reflejo”. Se despidió para siempre de aquel bulto suave y cálido en la mesa del quirófano. Y accedió. Y su cicatriz fue fértil y de ella nació un frondoso jardín tatuado. Corrió a casa para observar con detenimiento aquella salvaje maravilla. Abrió la puerta y se quedó de piedra.

Nunca pudo explicar de dónde habían salido todas aquellas plantas que inundaban su salón y aquella reluciente regadera.

* Cada vez más mujeres que se han sometido a una mastectomía recurren a los tatuajes para superar el trauma y recuperar la confianza. Aquí puedes ver algunas de ellas.

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